RRHH
Nuevas reglas laborales: cambios de trabajo y rechazar puestos
Fecha: Lunes 00 de Noviembre de 0000
Las nuevas generaciones siempre se han rebelado contra el orden establecido.
Desde la ‘Gran Renuncia’, un movimiento que comenzó en Estados Unidos y por el cual millones de profesionales renunciaron a sus puestos de trabajo, se han comenzado a atisbar nuevas reglas en el mercado laboral a la hora de buscar trabajo. Nada tiene que ver con el mundo empresarial tal y como se conocía hace cincuenta años. Cambiar de trabajo cada cierto tiempo y rechazar puestos está a la orden del día.
Mucho ha influido la cantidad de información a la que tenemos acceso, así como el constante desarrollo de las nuevas tecnologías. Las generaciones nacidas en las dos últimas décadas del siglo pasado, están comenzando a tener más peso en las empresas, convirtiéndose en el gran activo de muchas de ellas. Su principal característica es que no están dispuestos a aceptar cualquier condición laboral que les presenten. La exigencia es primordial y estancarse en un puesto no está contemplado. Estas son normas nunca antes vistas.
Antes de aceptar, tendré que ver si me interesan tus condiciones
Lo habitual hasta hace 15 años era acudir a una entrevista de trabajo con la intención de que evaluaran, no sólo tus conocimientos y tus habilidades, sino también tu aspecto físico y tu personalidad. En la actualidad, los candidatos acuden a la entrevista con una empresa con la intención de estudiar el proyecto, las condiciones y si los valores que representan están alineados con los suyos.
Por lo general, las entrevistas siempre han sido un proceso unidireccional en el que la empresa buscaba al candidato ideal. Ahora es el candidato el que decide el lugar idóneo donde continuar su desarrollo profesional y crecimiento personal.
Los cambios son muy evidentes y para muestra, un botón: una de las condiciones básicas que exigen es el teletrabajo. Lo que antes se entendía como la excepción a la norma, ahora es la base fundamental de muchos en la rutina de trabajo. A raíz de esta situación, se ha instaurado una corriente por la que las empresas deben incentivar a los empleados a acudir de forma presencial y, por normal general, son los trabajadores más jóvenes los que presentan mayor predisposición.
Con todos estos argumentos por delante, podemos deducir que la situación a la hora de contratar ha dado un giro para poner en la posición de poder de decisión al candidato, quien exigirá unos mínimos en las condiciones y será la empresa la que deba alcanzarlos en su oferta.
Más de tres años en la misma empresa comienza a ser raro
Si alguna vez reparas en cuántas veces ha cambiado de trabajo algún familiar mayor de 40 años, descubrirás que han sido pocas o ninguna. En cambio, si preguntas a tu círculo de amigos más cercano, es probable que hayan cambiado varias veces de empresa en un menor espacio de tiempo. Mientras que la aspiración a principios del siglo pasado era encontrar un puesto de trabajo estable, donde poder crecer y en el que pudieses jubilarte. Ahora esas premisas parecen haberse difuminado por completo.
Las ganas de aprender, de seguir creciendo y de evitar el estancamiento en un puesto son los motivos principales por los que las nuevas generaciones de trabajadores no perduran en sus puestos. Unos principios y objetivos que difieren de sobremanera a lo que nuestros padres o abuelos estaban acostumbrados.
“El 75% de los jóvenes españoles menores de 34 años cree que hay que cambiar de trabajo cada tres o cuatro años”, sentencia un informe de Axios. Algo que no hace sino reflejar la ambición y el inconformismo con el que están irrumpiendo en el mercado laboral las generaciones más jóvenes de trabajadores. De hecho, para seguir contextualizando estos movimientos, otro informe de LinkedIn con encuestados a nivel global, resalta que la pandemia ha generado la necesidad de replantearse su situación y meditar un cambio de aires.
Capacidad de adaptación y de rápido aprendizaje
La tecnología es parte inherente en la formación de cualquier persona perteneciente a las dos últimas décadas del siglo pasado. Los nativos digitales cuentan con la gran ventaja de evolucionar casi a la par de lo que lo hace la tecnología. Además, tienen la gran virtud de poseer habilidad innata para aprender nuevos conceptos de forma rápida y muchas veces siendo autodidactas.
Ese continuo aprendizaje -cimentado en el sencillo mecanismo de prueba-error- ha desembocado en no temer a un cambio brusco en el desarrollo de sus actividades laborales y encontrar de la forma más eficaz un camino alternativo.
Sin duda, otra de las grandes características que presentan los Z e Y que comienzan a hacerse hueco entre los organigramas de las empresas es la naturalidad. No consideran que la distancia entre los distintos puestos sea una barrera insalvable y prefieren minimizar esa barrera antes que mantener una cordialidad que impida armonizar el ambiente de trabajo.
Por último, es importante destacar ese estilo de vida nómada que asumen muchos jóvenes. Vivir fuera de sus lugares de origen es una decisión difícil que muchos toman por voluntad propia. Si ya de por sí era difícil ver a alguien cambiar de trabajo, resultaba casi imposible encontrar personas que se mudasen lejos de sus lugares de origen. Ahora es una práctica de lo más habitual.
El mundo laboral no conserva las mismas características que hace un quinquenio. El teletrabajo, la desaparición del inmovilismo laboral, el aprendizaje rápido y un trato mucho más cercano con todo su entorno son las principales características de los nuevos trabajadores.
fuente: EAE Barcelona