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El síndrome de Líder Iluminati

Fecha: Miercoles 19 de Marzo de 2025

Cada año, decenas de miles de empresas en todo el planeta invierten millones de dólares en programas de formación en liderazgo, talleres sobre influencia y comunicación asertiva y, por supuesto, jornadas inspiracionales sobre cómo convertirse en “el líder que la empresa necesita”. ¿Para quién se diseñan esos programas? Para los mandos intermedios principalmente.

Hace un par de semanas, tras finalizar una sesión de formación para mandos intermedios, uno de los participantes se me acercó y me dijo: "Jordi, me ha gustado mucho todo lo que nos has contado sobre la importancia de desarrollar y practicar la inteligencia emocional, pero quiero preguntarte algo: ¿Han hecho este programa nuestros ejecutivos? Porque creo que les hace falta".

Su pregunta destapa uno de los síndromes más comunes que sufren los ejecutivos: el síndrome del "Líder Iluminati".

¿Qué es el síndrome del "Líder Iluminati"?
El síndrome del "Líder Iluminati" es una "patología" corporativa que afecta a aquellos ejecutivos que creen que ellos no necesitan aprender nada sobre liderazgo, porque el liderazgo es innato y, ellos, obviamente, nacieron líderes. Su visión es única, su intuición es infalible, y la gente les sigue por su sobrada capacidad de influencia.

De las 4 señales que indican que un ejecutivo lo sufre y del terrible impacto que este síndrome genera en el resto de la organización voy a hablarte en este nuevo número de "In 7 Minutes".

El precio de la arrogancia
Cada año, decenas de miles de empresas en todo el planeta invierten millones de dólares en programas de formación en liderazgo, talleres sobre influencia y comunicación asertiva y, por supuesto, jornadas inspiracionales sobre cómo convertirse en “el líder que la empresa necesita”. ¿Para quién se diseñan esos programas? Para los mandos intermedios principalmente.

¿Y los ejecutivos? No. Ellos no tienen tiempo para eso. Además, no lo necesitan. Ellos nacieron líderes.
Porque, en la mente de un gran número de ejecutivos, el liderazgo es algo que se tiene o no se tiene. Y claro, si has nacido líder, ya no necesitas aprender nada nuevo. El aprendizaje es para los "mortales".

Cuando preguntas a algún ejecutivo por su nivel de inteligencia emocional o su capacidad de pensamiento crítico, la mayoría responden: ¿Inteligencia emocional? Jordi, cuando eres un líder eso viene de serie. ¿Pensamiento crítico? Lo practico cada día.

No se cuestionan. En su mente, no necesitan mejorar, porque ellos ya han llegado. No requieren feedback, porque si han ascendido hasta lo más alto es porque saben liderar. Y cualquier intento de exponerlos a nuevas perspectivas lo perciben como una afrenta a su autoridad en lugar de una oportunidad para evolucionar.

Son los demás los que deben aprender. Yo he llegado a la cima. ¿Cómo hubiese llegado si no supiera liderar?
Y, claro, ¿Quién se va a atrever a cuestionar lo hipócrita y absurda que resulta esta situación? ¿La dirección de RRHH?

Si el responsable de RRHH le sugiere a los miembros del CODIR que tal vez ellos necesitan formarse en liderazgo junto a los mandos intermedios, lo más probable es que reciba una mirada entre incrédula y condescendiente. Porque ¿Cómo vas a comparar su capacidad de liderazgo con la de los mandos intermedios?

El falso mito del liderazgo innato
Si hay algo que abunda en el mundo corporativo son los egos inflados. Es habitual encontrarte con ejecutivos que se perciben a sí mismos como grandes líderes. Que se sienten referentes. Son todavía legión los que siguen creyendo que el liderazgo es una habilidad innata que sólo unos pocos elegidos poseen.

Aunque todavía son muchos los que creen lo contrario, las habilidades que hoy en día necesitamos para liderar no son innatas ni vienen con el cargo; requieren desarrollo y perfeccionamiento constante.

Stephen R. Covey, en su libro "Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva", enfatiza que el liderazgo se basa en principios y hábitos que deben cultivarse diariamente. Covey destaca la importancia de desarrollar la mentalidad de un eterno aprendiz como pilar fundamental para poder liderar con garantías en un mundo tan complejo como el actual.

El informe de Gallup, State of the Global Workplace 2023, indica que solo el 21% de los empleados a nivel mundial se sienten realmente comprometidos con su trabajo, y uno de los factores clave detrás de esta desmotivación es la falta de líderes inspiradores y cercanos. El mismo estudio señala que los jefes son responsables del 70% de la pérdida de compromiso de los empleados. Es decir, el impacto de un líder desactualizado no es un tema subjetivo ni una cuestión de percepción: tiene consecuencias directas y muy tangibles en términos de motivación, productividad y fidelización de talento.

A pesar de las advertencias de expertos como Covey, o de lo preocupante de las cifras que arrojan esos informes, muchos ejecutivos siguen operando bajo la creencia de que el liderazgo es algo con lo que se nace. Los líderes son una estirpe descendiente de los dioses del Olimpo.

El problema de creer, y promover, este falso mito, es que el liderazgo no es estático. Lo que funcionaba hace diez años puede ser completamente irrelevante hoy. Las empresas evolucionan, las personas cambian y las expectativas de los equipos han dado un giro radical en las últimas décadas.

Cuando los ejecutivos deciden que ellos no necesitan formarse en liderazgo porque ya saben liderar, no sólo se condenan ellos, sino que condenan a toda la organización al fracaso.

La historia empresarial está llena de ejemplos de compañías que fracasaron porque estaban dirigidas por ejecutivos con egos demasiado inflados, que pensaban que habían nacido líderes y, como consecuencia, crearon burbujas donde sólo escuchaban lo que querían oír. Kodak, Nokia, Blockbuster, Blackberry… todas ellas estaban dirigidas por "líderes iluminati", hasta que la realidad les pasó por encima.

Mientras Sócrates pensaba "Solo sé que no sé nada", algunos "Iluminati" piensan "Yo ya lo sé todo, no necesito aprender nada más".

Si seguimos aceptando que el liderazgo es algo innato, nos encontraremos con organizaciones lideradas por ejecutivos cada vez más desactualizados, con estilos de liderazgo absolutamente anacrónicos. Y en el mundo actual, eso no es sólo un problema para ellos, es una sentencia de muerte para sus empresas.

¿Cómo detectar a un "Líder Iluminati"?
El síndrome del "Líder Iluminati" no se manifiesta de la noche a la mañana, sino que va desarrollándose lentamente en la mentalidad de los ejecutivos hasta convertirlos en personajes desconectados de la realidad y convencidos de su infalibilidad.

Son esos directivos que creen que ya saben todo y viven en una burbuja donde sólo resuena el eco de sus propias creencias. Las 4 señales, concatenadas, de que sufren ese síndrome son:

  • Creen que el liderazgo es innato.
  • Como consecuencia, piensan que sus éxitos pasados son la prueba de su gran liderazgo.
  • Por tanto, jamás solicitan feedback a su equipo, ni mucho menos, a otros subordinados.
  • Por último, no asisten a programas de formación porque "no tiene tiempo para eso". La formación es para los que no poseen el don del liderazgo.

¿Cómo se previene el síndrome del "Líder Iluminati"?
Si deseamos prevenir la plaga de "Iluminatis", deberíamos comenzar por consensuar entre todos que el liderazgo no es algo con lo que naces, sino un conjunto de habilidades que requieren práctica constante.

Una vez alcanzado este primer consenso, lo siguiente es:

1️⃣Incluir la formación en inteligencia emocional y pensamiento crítico como requisito previo a cualquier ascenso.
Si una empresa realmente desea contar con buenos líderes, la formación en inteligencia emocional y pensamiento crítico debería ocurrir antes del primer ascenso a una posición de liderazgo, como requisito previo a asumir cualquier posición de responsabilidad sobre otras personas. Esto evitaría que alguien alcanzase posiciones ejecutivas sin haberse formado previamente, y en varias ocasiones, en estas 2 habilidades críticas para liderar hoy en día.

Por desgracia, la mayoría de empresas siguen utilizando criterios erróneos a la hora de ascender: premian el buen desempeño individual y la afinidad con los jefes (encaje cultural le llaman algunos), sin evaluar si el candidato posee las habilidades necesarias para liderar.

2️⃣Feedback 360... también para los miembros del CODIR.
Una de las principales razones por las que muchos ejecutivos desarrollan el síndrome del "Líder Iluminati" es que reciben muy poco feedback sincero sobre su estilo de liderazgo. Nadie se atreve a decirle a un alto ejecutivo que sus habilidades emocionales dejan mucho que desear. Esto refuerza su ego, lo que hace que crean que están haciendo todo bien, cuando en realidad los que les rodean piensen lo contrario.

Crear espacios para que los ejecutivos puedan recibir retroalimentación honesta de sus equipos, en un entorno de seguridad psicológica, sin miedo a represalias, resulta esencial si queremos prevenir este síndrome.

3️⃣ Fomento de entornos de aprendizaje experiencial y social.
Muchos ejecutivos viven en una burbuja donde sólo interactúan con otros directivos que piensan como ellos. Esto potencial los sesgos de autoconfirmación y de endogamia, haciéndoles creer que su estilo de liderazgo es el correcto simplemente porque nunca han sido desafiados por otras mentalidades, en otros entornos.

Un ejercicio que suele producir grandes resultados consiste en que RRHH contrate mentores externos para los ejecutivos que sufren el síndrome del "líder Iluminati". Asignar un mentor para que les ayude a entender que existen otras mentalidades y a actualizar su estilo de liderazgo es una gran manera de prevenir este síndrome.

Si se niegan a tener un mentor, podemos proponer su participación en experiencias de liderazgo en alguna ONG o en alguna institución educativa, invitándoles a visitar espacios donde tengan que escuchar a personas con otras perspectivas.

Reflexión final: ¿Puede cambiar una empresa si sus líderes no cambian?
Creo que todos estaremos de acuerdo en que el futuro de cualquier organización depende de sus líderes. Y si ellos no están dispuestos a continuar aprendiendo y evolucionando, ¿Qué futuro le espera a la empresa?

El mayor peligro para una empresa hoy no es la competencia, sino el ego de sus líderes. Una empresa liderada por "Iluminatis" es una empresa con alto riesgo de desaparición.

Toda transformación de una organización comienza en la cúpula. Si la alta dirección no se involucra en su propia transformación, cualquier intento de transformar la empresa será un esfuerzo estéril. Se lidera a través del ejemplo, y los ejecutivos que creen que no necesitan aprender nada son el peor ejemplo para el resto de la organización.

Por eso, si lideras el área de RRHH, o si ocupas una posición de responsabilidad ejecutiva, y crees que en tu organización ha llegado la hora de cambiar el guion y evolucionar el estilo de liderazgo hacia uno más alineado con los desafíos del siglo XXI, te invito a visitar https://jordialemany.es/formacion/ y descubrir nuestra oferta en programas de formación en liderazgo para mandos intermedios y ejecutivos os puede ayudar a lograrlo.

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