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Nuevas Perspectivas

RRHH

Los Y necesitan otra forma de capacitarse

Fecha: Lunes 00 de Noviembre de 0000

Uno de los cambios más significativos que la Generación Y está aportando a las organizaciones es el hecho de que aprende de un modo diferente. Esto plantea un verdadero desafío en términos de cómo enseñar y desarrollar a esta generación para liberar el potencial de la fuerza laboral joven.

Cuando describe la forma en que aprende esta generación, Elmore, en su libro sobre la Generación Y (2010) usa el término EPIC: experiencia, participación, imagen y conexión. Según Elmore, la experiencia es muy importante para estos jóvenes y, por ende, la enseñanza y la comunicación deberían evitar apoyarse sólo en clases magistrales; es decir, deberían ser más interactivas. Además, la Generación Y valora la imagen, es decir, está acostumbrada a usar símbolos verbales así como visuales para expresarse, y encuentra estimulación en las imágenes. Por último, pero no menos importante, esta generación está conectada tanto social como tecnológicamente.
 
La joven fuerza laboral EPIC ha entrado en la clase. Llegó al campus con su iPod metido en una oreja y Bluetooth en la otra, enviando mensajes a algunos amigos mientras actualiza su estatus en Facebook y sube fotos. ¡Ah!, y cuando tienen tiempo libre pueden hallarse estudiando o trabajando en tareas para sus cursos. Pero, ¿qué tipo de contexto han encontrado al llegar a la clase?: un aula anticuada llena de sillas que miran a un pizarrón o una pizarra en la que un profesor (que con suerte no es demasiado aburrido) escribe sin parar. Mientras tanto, los estudiantes de la Generación Y están aburridísimos, se mandan mensajes entre sí y usan las computadoras para cosas que no están relacionadas con lo que está pasando en la clase. Escuelas para el hemisferio izquierdo del cerebro en un mundo del hemisferio derecho puede resumir esta situación.
 
El hecho de que la forma en que aprende la gente haya evolucionado de una metodología centrada en el docente, igual para todos, hacia una centrada en el alumno y personalizada es relevante para las organizaciones que quieren crear programas efectivos de aprendizaje y desarrollo. La instrucción ya es pasado, lo que está vigente es la mentoría y el descubrimiento. El aprendizaje ya no debe ser individualista, sino más bien colaborativo.
 
Sobre la base de la explicación anterior, es claro que las firmas tienen que ser conscientes del impacto que las personas, y en particular las de la Generación Y, van a tener en sus organizaciones en términos de su necesidad de aprender de un modo dinámico, experiencial y colaborativo, y las personas van a tener que reconocer el valor de una cultura corporativa y organizacional que les permita aprender, colaborar e interactuar. El proceso de aprendizaje, entonces, requerirá la interacción entre las organizaciones y sus empleados.
 
La dimensión colaborativa permite que las personas se conviertan en desarrolladores de contenido y compartan el nuevo contenido con su red. Al mismo tiempo, sin embargo, las organizaciones tienen que superar la inexperiencia de una generación que quiere crecer rápido.